Peregrín Express: Lo dejé todo en busca de aventuras

Un jueves cualquiera decido ir al Antiguo de Donostia, para gozar del famoso pintxo-pote, y a visitar a unos amigos. Una amiga se anima a venir con un chico de Tenerife que acababa de acoger en su casa, gracias al famoso “Couchsurfing”.
Al rato de conocernos, me comenta que se va al día siguiente a hacer el camino de Santiago, desde Donostia hasta Santiago de Compostela, y que me fuera con él. Sin pensármelo más de un par de veces, me animo a acompañarle hasta Bilbao, seis días.
Aquellos días fueron decisivos para mí en el cambio de mentalidad que necesitaba, y aquí os expongo un resumen que anduve escribiendo a las noches, a modo de diario, de los acontecimientos más importantes del viaje:

 

Primera etapa

 

He llegado bastante fresco a la primera etapa. Hemos salido tranquilos y parado dos veces a descansar y comer, los pies ardían un poco debido al calor. Lo mejor del día es la impresión que me llevo de la gente que me he ido encontrando por el camino. Gente agradable, dispuesta a ayudar y con principios muy positivos, no solamente los peregrinos, sino también gente de la zona. Una pastelera nos ha puesto un Cola-Cao el doble de lo normal, en jarra grande, y nos ha invitado a unos pastelillos. Mi compañero se ha puesto con placas de pus en las anginas, y tras varios intentos de conseguir un médico, en vano, por cierto, hemos recurrido a una farmacia que justo había cerrado, y llamando al número, la farmacéutica no ha tardado ni un minuto en bajar a atendernos. Lo más curioso es que necesitábamos receta para conseguir antibiótico, pero le hemos explicado la situación y con toda la buena fe ha entendido que era una emergencia y nos lo ha vendido sin problemas. Nos quedamos a dormir en el albergue municipal de deba. Sin saber lo que nos deparaba el día ha salido todo bien. Ahora toca descansar, mañana es un duro día. Buenas noches.

 

Segunda etapa

 

Nos hemos despertado bastante cansados y casi sin dormir. Al salir eramos los últimos en emprender la marcha. Al poco de empezar el día nos hemos encontrado unos níscalos bastante frescos en un pinar de la zona, es esta seta tan conocida en Catalunya llamada robellón. Seguimos adelante con calma porque la etapa era dura, mucho desnivel. A unos 10 km de empezar nos paramos en un albergue cerrado a descansar en unas hamacas y beber agua, y casualidad sale una chica de dentro, salía de limpiar y se marchaba a casa, el mismo pueblo a donde nos dirigíamos, Markina. Sin más dilación nos invita a subir a su coche para acercarnos, y nos dejamos llevar. Resultó ser una chica muy agradable que nos contó todo tipo de batallas donde había estado. Al final llegamos a Bolívar, y subimos hasta un monasterio cisterciense donde nos han dado de cenar y nos han tratado como en casa. He conocido a un chico uruguayo que lleva 15 años fuera viajando por el mundo, y me ha contado muchas cosas de cada sitio. Cada vez quiero conocer más lugares de este mundo, y su gente. ¡Tenemos muchos prejuicios… Buenas noches!

 

Tercera etapa

 

Hemos amanecido como nuevos, una noche muy agradable, después de desayunar hemos salido con el uruguayo para conocernos más. Los primeros 10km los hemos hecho juntos con un carrito que llevaba de unos 40kg y en muchos tramos le hemos tenido que ayudar por el desnivel y la irregularidad del camino. Hemos intercambiado todo tipo de ideas y de experiencias, y en un cruce que hemos parado a comer, nos hemos separado de él para avanzar más rápido. El carro nos ha atrasado bastante. A partir de ahí, José y yo hemos cogido un ritmo bastante bueno hasta llegar a Gernika. Estábamos agotados. Después de entrar a un Eroski a abastecernos de comida, nos hemos hinchado a comer en una plaza llena de niños, cual vagabundo en la calle. Más tarde, nos hemos metido en una cafetería a cargar el móvil y tomar un café, y me he quedado dormido en la mesa. Nos quedaban 45 minutos para que anocheciera, y teníamos que salir de la ciudad y adentrarnos en el bosque para acampar. Aventura. Al final, ya de noche, en la cima de la montaña nos hemos desviado a la izquierda y hemos encontrado un descampado con una edificación redonda con techo al que hemos denominado “Área 51”. Después de inventar un hornillo improvisado y montar la tienda, toca dormir, ha sido un día duro.

 

Cuarta etapa

 

Hemos amanecido en el “área 51”, después de una noche de desvelos y dolor de cuello. Lo primero de todo ha sido probar el hornillo y desayunar lentejas y una lasaña, para empezar fuerte el día, y quedarnos con los envases para más adelante almorzar leche caliente con galletas. Al principio se me ha hecho duro, por el dolor de cuello y de cuerpo en general, pero después de 15 km de montaña y un buen entretenimiento cogiendo setas bastante hermosas, conseguimos llegar al primer pueblo y tomar un café en un bar con otros peregrinos, en la mesa estábamos comunicándonos 3 italianos, 1 francesa, un sevillano y un vasco. Al principio no entendía nada, pero poco a poco nos íbamos comunicando como podíamos. El intercambio de experiencias e información en varias lenguas ha sido enriquecedor e interesante. Al despedirnos de ellos nos dirigimos al siguiente pueblo, Lezama, que quizá era algo más grande que el anterior, pero poco más. Con sus dos mil habitantes empezamos a preguntar por dónde nos podemos quedar a dormir. El albergue de peregrinos del pueblo estaba cerrado. Una señora nos manda a una tienda de alimentación para comprar, y gracias a la tendera, una mujer majísima, hemos podido ducharnos en el polideportivo del pueblo, con agua calentita, y nos hemos aseado como Dios manda gracias al chico encargado del recinto. Buen chaval. Una vez aseados, hemos vuelto a la tienda a comprar el desayuno y darle las gracias a la mujer, cuando nos encontramos con que la mujer nos regala litro y medio de sidra casera, aceite y una cabeza de ajo para que hiciéramos las setas en el bar de al lado, que nos ha dejado su cocina desinteresadamente. Nos hemos currado una cena de Reyes, con nuestro revuelto de setas, la sidrita y una conversación de estas que te dejan reflexionando sobre la vida. Después del banquete el hombre no ha querido que le ayudáramos en ninguna tarea, así que sin más que un enorme gracias, marchamos a la iglesia a acampar en un lugar refugiado del frío. Al acampar nos ha aparecido un hombre portugués con pinta de mendigo diciéndonos que se ha quedado colgado, sin albergue, como nosotros. Nos hemos puesto al lado para pasar la noche, nosotros en tienda y él a la intemperie. Al verle tumbado con escaso ropaje, me he visto obligado a echarle por encima mi abrigo. Yo no lo necesitaba más que él. Se ha hecho muy tarde, es hora de descansar, la vida me sigue dando cada vez más y más lecciones. Mañana será otro día.

 

Quinta etapa

 

Seis de la mañana. Al fin cojo postura y al poco nos tenemos que levantar. El hombre ya había partido. Nos vamos a una cafetería a tomarnos un “Cola-Cao” con campurrianas. Una vez terminado el desayuno, partimos hacia Bilbao, mi última etapa, y la más amena. Únicamente nos separaba una montaña del final. Al poco de comenzar la subida, empieza a calentar el sol. Comienzo a sudar. Tengo la cadera dolorida del suelo y el cuello destrozado, pero no me importa, estoy contento y animado. Con decisión seguimos el camino hasta hacer una pequeña parada en un merendero, a mitad de la última bajada, y nos hinchamos a comer todas las provisiones que nos faltaba por terminar. Por fin vemos Bilbao. Habíamos quedado con Cris, una amiga de José que conoció en Tenerife. Nos lleva a comer a un restaurante a pie de la playa de Zierbena, un sitio precioso. Lo más curioso, un caballo galopando por “la arena”.
A la tarde nos dirigimos a la Catedral a que nos sellen la acreditación, y de seguido nos encaminamos hacia Basauri, donde nos esperaba un señor muy “raro” con el que contactamos por Couchsurfing para alojarnos en su casa. Después de tomar un café con él, subimos al apartamento. El hombre es más normal de lo que parecía. Después de pasear a su perro, subimos a cenar cangrejos de río guisados, calabacín rebozado y un queso rumano que estaba tremendamente bueno. Me ha recordado al pueblo de mis abuelos, a mi infancia. Una vez fregada la loza, nos ha llevado en coche a donde trabaja Cris, un centro de CrossFit, que cerraba a las 22:00 y nos hemos quedado dentro entrenando. Cansados pero satisfechos nos hemos pegado una ducha caliente y nos ha llevado hasta la casa del hombre. ¡Un lujo! La chica se ha portado demasiado bien con nosotros, una persona ejemplar en amabilidad y confianza. Ya estamos en las camas que nos ha dejado el hombre “raro”, que al final parece no ser tan raro. Los prejuicios deberían llamar a la puerta antes de entrar. Otro día redondo y lleno de cosas nuevas.
Ha sido una semana muy provechosa, llena de satisfacción personal, en la que he trabajado aspectos de mí que quizá tengo poco trabajados, he aprendido infinitas lecciones por el camino y ahora veo la vida de otra manera.
Es hora de despertar. Tengo el virus de la vida inyectado.

 

 

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Dani Martin
Dani Martin
Me encanta conocer distintas costumbres y culturas. Amante de la Naturaleza y los animales . Soy una persona inquieta y curiosa, con ganas de vivir nuevas experiencias y de compartirlas con vosotros.

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